José Outeiral: amigo del alma

Desde el primer momento que conocí a José, hace muchos años, sentí que estaba frente a un ser humano muy especial; me suscitó una gran empatía. Luego se hizo patente nuestra mutualidad y afecto.

Era una persona de gran calidad humana, espontánea, natural y auténtica; me despertó admiración y profunda simpatía. Puedo decir de él: “¡Qué linda persona!”

No solamente logró ser él mismo, sino que ha nutrido, enseñado, mejorado a muchos otros seres humanos que gracias a su encuentro con él han logrado ser ellos mismos, creativamente, en bien de sí mismos y de otros.

Plenamente comprometido con la vida, su existencia es un cabal testimonio de esto.

Hombre de gran integridad. El psicoanálisis se ha visto enriquecido con su contribución y los que hemos tenido la ventura de conocerlo hemos disfrutado de su amorosa presencia.

Como una compañía trascendente, creativa y estimulante, José Outeiral está vivo dentro de mí. Por siempre.

3 de octubre de 2013

Saúl Peña K.